Ética

English in the bottom

El otro día tomando una cerveza con el Ñu coincidíamos en que la decadencia del imperio de romano comenzó casi a la vez que empezó su exitosa carrera como imperio. En la batalla de Cannas contra el cartaginés Aníbal, donde las tres cuartas partes del senado murió defendiendo la república romana. Los senadores que les reemplazaron no estaban a la altura y todo termino en el régimen imperial donde las cosas iban según quien se pusiera los laureles, Julio Cesar o Calígula. La falta de ética fue lo que finalmente terminó destruyendo a Roma. Esto me da pie a contaros brevemente la historia de un artista ejemplar, Manolito Salami Matsumoto.
Este artista nació con siete padres o huérfano según se mire. Fue criado por unos misioneros carmelitas en una de las islas más septentrionales del archipiélago japonés, de ahí lo de Manolito. Los padres descalzos pronto  observaron la sensibilidad y agudeza mental de su ahijado y le fomentaron los hábitos. Los de vestir no, los otros. Un día les contó a sus progenitores postizos que había tenido la visión de una escultura, la escultura de un rosal, y que llevarla acabo sería a partir de entonces su única tarea.
-¿Y cómo harás tú la escultura de un rosal?-Preguntaron intrigados los padres descalzos
-Pues plantando rosas.-respondió Manolito con naturalidad, como si la respuesta fuera obvia.
Durante años dedicó su vida a la febril actividad contemplativa de ver crecer los rosales sin éxito. No es que los rosales fueran feos ¡Ni mucho menos! Pero aunque alguna vez se parecieron a su visión ninguno realmente llego a serlo. Hasta que un día creció un rosal que era idéntico a su visión salvo por una hojita minúscula. Manolito Salami estaba en un sin vivir. El sabía que no debía intervenir, pero le faltaba tan poco a ese rosal para ser como debía que no pudo evitar la tentación de arrancar la hojita. Cuando se dio la vuelta se topó con la mirada triste del padre Melchor, que era negro, de Papua nueva guinea, familia de emigrantes.
Reconociendo su falta de ética y sin decir ni “mu”, tomó los hábitos, está vez sí eran los de vestir y consagró su vida a plantar patatas, que alimentan mucho.
Como hoy el motivo es la ética, hago un ejercicio de transparencia.  Y citando al poeta, iluminado por Rafa Bestard, “La tierra tiene sed de sangre”. Pues calmamos esa sed con un teatro, ahora nos recreamos. He empezado el dibujo de uno de los cuadros.

I was having a beer with my friend “el Ñu”. We agreed that the decline of the Roman Empire began almost at once he began his successful career as an empire. In the battle against Hannibal of Carthage, where three quarters of the Senate died defending the Roman Republic. The senators who replaced them were not as good as others and it was in the imperial regime where things were according who put the laurels, Julius Caesar or Caligula. The lack of ethics was what finally ended destroying Rome. This leads me to briefly tell the story of an exemplary artist, Manolito Salami Matsumoto.

This artist was born with seven parents or orphaned. He was raised by Carmelite missionaries in one of the northernmost islands of the Japanese country, they call him Manolito. Parents noted soon barefoot sensitivity and alertness of his godson. One day he told his parents that he had a vision of a sculpture, the sculpture of a rose, and it would take just thereafter his only task.

- And how will you do a sculpture of a rose?-Asked puzzled parents barefoot

-Planting roses- Manolito replied casually, as if the answer were obvious.

For years he devoted his life to the feverish contemplative see grow roses without success. Not that they were ugly roses Not at all! But although at times his vision seemed none really came to be. Until one day grew a rosebush that was identical to his vision except for a tiny leaf. Manolito Salami was sick. He knew he should not interfere, but he was so close to that rose to be like was that he could not avoid the temptation to start the leaf. When he turned around he ran into the sad eyes of Father Melchor, who was black, Papua New Guinea, immigrant family.

Recognizing his lack of ethics and not saying no nothing became a monk, this time were the dress and devoted his life to plant potatoes, which feed lot.

As today is the ethical reason, do an exercise in transparency. And quoting the poet, illuminated by Rafa Bestard, “The earth is thirsty for blood.” Well calmed that thirst with a theater, now we recreate.