Occidente se va a la mierda

Lo primero que voy a hacer en cuanto Mindi cobre la extra del verano va a ser hacerme un implante capilar y recobrar los títulos nobiliarios. Este es un claro síntoma no solo de mi propio desgaste, sino del de la decrepitud de nuestra sociedad en avance desbocado hacia la irrelevancia.

Los artistas que trabajan bajo el tonificante amparo de una dictadura van al grano repartiendo obra como puños, como si fuera fácil. No se empieza a pintar bien hasta que no te reeducan y te amenazan con fusilarte a ti y a tu familia si no lo haces como Leonardo, el del culito de nardo.

Los países sanos, con dictaduras autoritarias y artistas portentosos, no se quedan ensimismados en los detalles de puturrú de fua. Piensan que Palestina es una playa australiana y que Donald Trump es el nombre de un pato.

La historia se escribe con las cenizas del pasado, la Acrópolis domina el paisaje sobre las ruinas de sus predecesoras. La vieja Roma se ha quedado congelada en un esplendor que ya no pertenece a nadie, ni siquiera a los romanos, como mucho a los coreanos del norte. Las hierbas que crecen en sus templos y las pintadas que el ayuntamiento no tiene presupuesto para limpiar alimentan nuestra pena de nosotros mismos y una vanidad por un pasado del que no tenemos ningún mérito. Ese sentimiento de creerse heredero de Miguel Ángel es, por otro lado, tan placentero, que nos regodeamos en él llegando a pensar que el mundo nos debe la eternidad porque sí, porque yo lo valgo.

Vivimos bajo la opresión del crossfit y del life style, la culturilla de series, la merienda de negros de la inflación, el movimiento kitsch de la domótica y la obsesión por dejar de fumar.

Estoy deseando que Kim Jong-un conquiste el mundo tras una guerra nuclear. El nuevo emperador nos liberará del incordio de pensar pon nosotros mismos, dejándonos trabajar sin distracciones en fantásticos óleos de su vivo retrato. Mi familia podrá tomar tomate en verano y guisantes en invierno, siempre y cuando vayamos a llorar de alegría al desfile cada vez que sea el día nacional de Corea.

 

Occidente se va a la mierda, óleo sobre tal 160 x 180 cm

Occidente se va a la mierda, óleo sobre tal 160 x 180 cm